IRPF: el verdadero y poco equitativo coladero en la recaudación fiscal

El impuesto del IRPF está formado por dos tipos de diferentes de ingresos: los incluidos en la Base Imponible General (BIG) y los de la Base Imponible del Ahorro (BIA). Estos ingresos tributan de manera diferente, los primeros (BIG) lo hacen de la manera “normal” por tramos que todo el mundo conoce (24%, 28%,…,44%, 45%) pero la segunda, la Base del Ahorro sólo entre el 19% o el 21%. La cuestión y trama de todo ésto reside en cuáles son los ingresos que integran tanto la Base General como la del Ahorro.

Impuestos

A grandes rasgos, la Base Imponible General la forman:

  • Los rendimientos del trabajo: básicamente, trabajar para otros. Además de planes de pensiones, gratificaciones por misiones de paz, etc. o pensiones compensatorias, etc.
  • Los rendimientos de actividades económicas: fundamentalmente, se integra el trabajo por cuenta propia.
  • Los rendimientos del capital inmobiliario: alquileres, etc.
  • Los rendimientos de pérdidas y ganancias no derivadas de transmisiones: prestaciones públicas no procedentes de la Seguridad Social, como ayudas de acceso a vivienda propia, a la rehabilitación, etc. O también los ingresos derivados de premios, juegos y concursos (existe exención de los premios literarios, artísticos y científicos relevantes).

Resumiendo, la Base Imponible General procede de todo aquello que son ingresos derivados de trabajar, o que conllevan un trabajo intrínseco. Recordemos que tributan entre el 24% en el tramo más bajo y el 45% en el tramo más alto.

¿Y qué forma la Base Imposible del Ahorro?

  • Los rendimientos del capital mobiliario: Fundamentalmente, acciones, dividendos y primas de asistencia.
  • Los rendimientos de pérdidas y ganancias derivadas de transmisiones: Son transmisiones ,es decir, valor de transmisión (a lo que se “vende” algo) menos el valor de adquisición (lo que se pagó en su “compra”. En definitiva, vender y comprar inmuebles, bonos, etc.

Resumiendo de nuevo, la Base imponible del Ahorro consta de los beneficios derivados, básicamente, de carteras de inversión. Recordemos que tributan al 19% o al 21% (aun ésta última cifra es menor que el 24% que han de pagar las personas que tengan de renta entre 5.050 euros y 17.360 euros).

Estas diferenciaciones en la tributación se crearon para fomentar el ahorro en España, país en el que era muy bajo. Ahora, debido a la crisis, el ahorro se ha disparado, llegando a superar el 18% de la renta familiar disponible cuando, por ejemplo, en 2008 fue del 2,8%. Por tanto, de otros modos se ha conseguido que aumente el ahorro por lo que la “necesidad” de una tributación diferente para los rendimientos derivados de acciones, compra venta de inmuebles, etc. no es tan justificable. Además, si atendemos a qué rentas suelen tener quienes tienen relevantes valores de inversión o similares, resultaría que quizá si todo (trabajo e “inversión”) tributase de igual manera, lo recaudado por el impuesto de patrimonio a las rentas medias, sería irrisorio si se comparase por lo recaudado equitativamente con una Base del Ahorro similar a la General.

Ni que decir tiene unos tipos tan bajos para ciertos movimientos no son causa pero sí ayuda a lo que hoy padecemos, especulación en compra venta de inmuebles o burbujas financieras.

Todo es renta, pero una tributa más que otra. En cualquier caso, opiniones hay para todos los gustos.

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  1. #1 por Marcos el septiembre 19, 2011 - 3:43 am

    “Sólo el Estado consigue sus ingresos mediante coacción, amenazando con graves castigos a quienes se nieguen a entregarle su parte. A esta coacción se la llama “impuestos”, aunque en épocas de lenguaje menos refinado se la conocía con el expresivo nombre de “tributos”. La contribución es, pura y simplemente, un robo, un robo a grande y colosal escala.”
    – Murray Rothbard

  2. #2 por Vanessa el octubre 20, 2011 - 6:24 am

    “Sólo el Estado consigue sus ingresos mediante coacción, amenazando con graves castigos a quienes se nieguen a entregarle su parte. A esta coacción se la llama “impuestos”, aunque en épocas de lenguaje menos refinado se la conocía con el expresivo nombre de “tributos”. La contribución es, pura y simplemente, un robo, un robo a grande y colosal escala.”
    – Murray Rothbard

    +1

  3. #3 por ffergom (@ffergom) el diciembre 18, 2011 - 11:18 am

    Más recaudación para qué!
    Pero os habéis fijado en qué se gastan nuestros políticos el dinero que nos sisan?
    Podemos recortar 100.000 millones de euros de gasto público y no se notará absolutamente nada.

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