Economía, medio ambiente y el ejemplo chino

Son varios los modelos económicos que intentan explicar los vínculos existentes entre el desarrollo económico y la degradación medioambiental, entre ellos cabe destacar el modelo de kuznets que aunque originalmente no fue diseñado para explicar este tipo situaciones es muy ilustrativo.

La relación que existente, según sostiene el modelo de kuznets, entre la degradación ambiental y el crecimiento económico, se hace patente en el caso de China, donde el aumento constante y elevado del PIB va ligado a un deterioro sistemático del medioambiente. Este proceso de deterioro y aumento de la riqueza nacional es originado por varios motivos, entre ellos el referido a que los países desarrollados basan su economía en el sector servicios proveyéndose de productos, tanto industriales como agrícolas, de países en vías de desarrollo. Siendo, en general, estos sectores son más contaminantes que el sector servicios.

El crecimiento económico del país provocará, según el modelo y con el tiempo, el paso de una economía en vías de desarrollo a una desarrollada, trasladándose la actividad económica del sector agrícola o industrial al sector servicios. Es decir, desde sectores altamente contaminantes a otro cuyo impacto ambiental es mucho menor. Este proceso explica la forma de U invertida de la curva de kuznets; aumento de la contaminación ligado al desarrollo económico, que cuando éste alcanza ciertas cotas se traduce en reducción de las emisiones y procesos contaminantes. Por otro lado, cuanto mayor es el nivel de desarrollo económico de un país, mayores son las reivindicaciones de carácter medioambiental de sus ciudadano. A medida crece la renta per capita, también crece la preocupación por el medio ambiente creándose una “presión social” hacia regulaciones más estrictas que protejan el medio.

Las regulaciones en materia medioambiental existentes en los países desarrollados hacen más propicio el desarrollo de industrias contaminantes en los países subdesarrollados y en vías de desarrollo como China. Pues cuanto mayor es la regularización, mayores son los costes de producción. Llevando esta situación al caso chino, buena parte de la capacidad competitiva del país se debe a unos reducidos costes de producción ligados a las escasas normativas medioambientales existentes en China, lo que permite unos costes de producción menores y por tanto una elevada capacidad competitiva a nivel mundial.

Respecto a cómo los niveles de contaminación parecen ir aumentando año tras año a la par que los incrementos sustanciales del PIB chino durante las últimas décadas, a priori se puede establecer una relación entre el desarrollo económico (agrario, industrial, etc.) y el deterioro del medioambiente. Se puede establecer una clara relación entre las elevadas tasas de contaminación en los grandes núcleos urbanos (11 de las mayores ciudades chinas, incluido Pekín, experimentaron graves problemas de contaminación más del 30% de los días el año pasado) y la concentración industrial. Así mismo, existe un problema generalizado de contaminación en todo el país, como deja patente el hecho de que 300 millones de personas (aproximadamente un cuarto de la población china) no disponga de agua potable debido no sólo al uso indebido de los acuíferos sino a que el 70% de los ríos están contaminados (por el efecto del desarrollo agrícola e industrial).

China se ha convertido en un gran exportador de productos manufacturados. El creciente aumento de la cuota de mercado internacional de China en el mundo va ligada al constante aumento del desarrollo industrial y este último mantiene una estrecha relación con el aumento de la contaminación. Manteniendo estos dos últimos aspectos (desarrollo industrial y contaminación) un vínculo común: la escasa regulación medioambiental china. Ésta dota a la economía china una capacidad competitiva mayor a la que pueden presentar otros países con una normativa más estricta que conlleve mayores costes de producción.

En la actualidad, la sociedad china, con altos índices de pobreza prioriza el desarrollo económico al mantenimiento de las condiciones medioambientales. Esta cuestión acabará por perder fuerza y se tenderá hacia opiniones favorables a la protección y mantenimiento de la calidad medioambiental a medida que aumente la renta de los ciudadanos chinos con ellos sus prioridades (en estos momentos influidas por la baja renta per capita china) y también en función de las situaciones que se vayan derivando del deterioro sistemático del medio que con el tiempo irán agravando los problemas, por ejemplo, de disponibilidad de agua, enfermedades respiratorias, etc.

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300 millones sin agua potable

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