Entradas de Noviembre 2009
Fundamentalmente son tres los factores que han determinado los planes de actuación del Banco Central Europeo ante la crisis: combatir la elevada inflación, solventar el deterioro de la economía en su conjunto, y hacer frente a la crisis del sistema financiero.

Jean Claude Trichet, Presidente del Banco Central Europeo
Para conseguir alcanzar las metas del BCE se han seguido políticas monetarias expansivas con tipos de interés muy bajos en comparación con las políticas monetarias llevadas por el Banco durante los años anteriores en los que los tipos apenas sufrían modificaciones o en caso de producirse eran bastante discretas. Esta política estaba acorde con la bonanza económica anterior a la crisis. Su función era la de contención de la “euforia” económica. Desde que el BCE decidió intervenir hasta la actualidad los tipos de interés han acabado rondando el 1% y las subastas de liquidez al sistema bancario han sido casi ilimitadas.
Ahora que las estimaciones apuntan a una mejora en 2010 de los indicadores económicos en gran número de países como Alemania o Francia, la estrategia a seguir por parte del BCE parece orientarse a endurecer los requisitos para conceder créditos al sistema bancarios exigiendo mayor calidad de los activos poseídos por el conglomerado bancario. Es decir, las medidas revertirán poco a poco las políticas de estímulo puestas en marcha durante el desarrollo de la crisis económica.
Respecto al caso español, cabe destacar la precaria situación de su economía y la lenta evolución hacia parámetros positivos de los indicadores económicos. Hay que destacar que España será uno de los pocos países desarrolladas que continuará, según las expectativas, decreciendo en 2010. Ante esta situación surge la problemática, en manos del BCE, de incrementar los tipos de interés. La disyuntiva nace por un lado de la intención de aumentar los tipos ya que la mayoría de las economías crecerán, o mantenerlos en estratos aun bajos para permitir que países como España pueden salir de la crisis cuanto antes y lo que es más importante, no empeorar aun más su situación con un repentino aumento de éstos. Ésta última opción sería muy negativa para España ya que el país es uno de los más endeudados del mundo, donde el conjunto de la deuda tanto privada como pública se aproxima al 300% del Productor Interior Bruto.
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Hace tiempo la OCDE daba un toque de atención a la Administración española debido a los bajos salarios (en comparación con los de los trabajadores no cualificados) que percibían los trabajadores cualificados ya que esto afectaba directamente a los incentivos de los trabajadores y a su productividad. Los bajos salarios de los empleados significaban una escasa implicación en las empresas. Pero el problema de los bajos salarios realmente va mucho más allá.

El nivel del capital humano de un país es lo que marca la diferencia entre las economías desarrolladas y las que no lo son. Indudablemente una buena educación es el primer paso para lograr que un país alcance altas cotas de productividad (esta guarda una estrecha relación con el capital trabajo) pero también es innegable la necesaria implicación de los estudiantes y para ello es imprescindible motivarlos a estudiar y a formarse academicamente. Lamentablemente en la actualidad sucede todo lo contrario ¿quién quiere dedicar un cuarto de su vida o incluso más a estudiar sabiendo que al fin y al cabo tendrá un sueldo similar o mayor que quien no lo hizo y además disfrutando de ingresos desde una edad más temprana?
Se supone que los salarios de las personas con estudios superiores son mayores que los de quienes carecen de ellos, por dos motivos fundamentalmente: debido a su especialización y porque de este modo se les compensa la ausencia de ingresos durante el tiempo dedicado a la preparación académica (si se abandonan los estudios a las 16 años, desde esa edad se pueden incorporar al mercado laboral) pero esta impresión no se percibe nitidamente ni por parte de los trabajadores ni por los estudiantes aunque ciertamente los trabajadores cualificados reciben salarios mayores que los no cualificados. Quizá el problema resida en que las diferencias “no compensan” o que al comparar los sueldos nacionales con los de nuestros países vecinos el diferencial salarial es muy elevado, lo que acaba influyendo negativamente a los futuros trabajadores.
Si la percepción de los adolescentes españoles es negativa y no cumple con sus expectativas salariales entonces el abandono escolar será mayor (en España es muy grave ya no sólo en la educación secundarios sino que el abandono universitario también es elevado) y por tanto el número de trabajadores cualificados también lo que conducirá a una economía a medio camino entre las desarrolladas y las que se encuentran en vías de desarrollo. Lo que se necesita es una sociedad más tecnificada, más especializada, más productiva y más competitiva. Al final, mayores salarios significan mejores servicios y mayor bienestar social (no sólo para los trabajadores con alta cualificación sino también para lo menos cualificados).
Es fundamental dar incentivos a los estudiantes para que continúen haciéndolo. No todo el mundo ha de ser universitario por éso también es fundamental que quienes no continúen con la vida académica, reciban una especialización, como la Formación Profesional, etc. que favorezca la eficiencia de estos trabajadores..
Quizá algún día los niños crezcan soñando ser científicos con un buen sueldo y lo puedan acabar consiguiendo, al contrario de como pasa hoy.
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Actualmente los tipos de interés se sitúan muy bajos, al 1% con la intención de dotar de liquidez a la economía durante la crisis económica (en lenguaje coloquial se podría decir que el BCE cobra pocos intereses por el dinero que presta para que así los demandantes puedan pedir mayores cantidades con un menor esfuerzo económico para dar fluidez a la economía) pero durante este último cuatrimestre y comienzos de 2010 la mayoría de las economías de la eurozona habrán solventado la crisis y el BCE elevará los tipos de interés para evitar la inestabilidad de precios (inflación y por tanto pérdida de competitividad, etc.) que es el objetivo fundamental del Banco.

Fuente: Banco de España
Una subida de los tipos de interés conllevará una reducción de la liquidez (dinero disponible para créditos, etc.) por tanto, un aumento de los intereses cobrados en los prestamos (aumento de la Tasa Anual Equivalente, TAE) es decir, un aumento de las hipotecas.
Para España, aun en recesión, sería desastroso el aumento de los tipos por dos motivos:
- La suma de la deuda de las familias, empresas y Estado asciende al 300% del PIB mientras que la morosidad continua en ascenso. Si el Banco Central Europeo eleva el tipo de interés, aumentará el “montante” a pagar de las hipotecas, por lo que aumentará la deuda de las familias, empresas, etc. y por tanto la morosidad. En caso de que la situación económica fuese más favorable, por ejemplo, mayor porcentaje de población ocupa, sería más fácil hacer frente a una subida del tipo de interés porque existiría una mayor estabilidad y las familias, entre otros entes, dispondrían de mayores recursos económicos para hacer frente a sus deudas. También hay que tener en cuenta que cuanto menor ahorro, menor inversión lo que al final acaba conduciendo a una menor productividad y menor competitividad.
- Provocará una reducción de la liquidez ¿Qué sucede cuando los bancos y cajas no disponen de liquidez bancaria para conceder créditos? Supongamos una empresa mediana X que no tiene actualmente ningún problema económico y funciona en un mercado como por ejemplo el español donde los pagos se efectúan a 30, 60 o incluso 90 días. Como cualquier otra empresa, ésta suministra productos a otras (por lo que recibe ingresos) y tiene obligaciones con otras a las que compra, sus proveedores (a las que paga). Si por cualquier circunstancia (la crisis) la empresa Y que le tiene que pagar a X por unos productos que adquirió pero que aplazó el pago, no lo hace, nuestra empresa mediana X no podrá hacer frente a los pagos a sus proveedores y para hacerlo pedirá un crédito… ¡mal momento para pedir un crédito! Pues su banco no se lo concede por lo que por culpa de la empresa Y que no pagó a la empresa X en su momento, esta última no podrá hacer frente a sus deudas con la empresa S (cualquier otra a modo de sucesión de empresas impagadas). Por tanto, nos encontraríamos con una cadena de cierres, paro, etc. hasta encontrarnos con una empresa que pudiese hacer frente a sus deudas sin la necesidad del crédito bancario cosa que es complicado aunque no imposible. En el caso de los familias la situación sería similar al de las empresas pequeñas: si no tienen dinero para pagar sus deudas, etc. sus proveedores tampoco tendrán ingresos y así sistemáticamente.
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Mientras todos los españoles se han de apretar el cinturón debido a la crisis, los entes regionales deciden incrementar aun más el gasto y la deuda, el suyo y el de todos los contribuyentes. Lo incompresible es que el aumento de las subvenciones hasta los 700 millones de euros se destine a las televisiones públicas que no son, ni mucho menos, una necesidad social de primer orden y más aun en los tiempos que corren.

El pasado año las subvenciones ascendieron hasta los 698 millones de euros el doble que el anterior, 337 millones. Supuestamente para cubrir los menores ingresos de las cadenas motivados por las mermas en publicidad. Sin embargo estas subvenciones superaron con creces las reducción de ingresos publicitarios ¿Cómo se puede explicar que en plena recesión económica se aumenten de tal manera semejantes ayudas y más aun teniendo en cuenta que el endeudamiento de las familias, empresas y Estado supera el 300% del Producto Interior Bruto? ¿En este país sólo han de apretarse el cinturón los ciudadanos de a pie que al fin y al cabo son los que pagan todo?
Las criticas se suelen orientar siempre hacia la gestión del Gobierno, pasando por alto las costosas gestiones poco fructíferas de las Comunidades Autónomas (el endeudamiento de las CCAA es superior en casi 20 puntos al del Gobierno Central).
La cuestión última no es ni si quiera que las subvenciones se hayan duplicado sino que lo grave es que el dinero público se haya destinado hacia este sector teniendo en cuenta la precariedad de muchos otros que son estratégicamente más importantes
Parece que el dinero público como es de todos, no es de nadie. Pero realmente, todos estos gastos vienen de los mismos bolsillos, los de los ciudadanos corrientes que acaban financiando políticas subsidiarias innecesarias o en todo caso de segundo orden.
Fuente de los datos: Expansión edición impresa.
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Durante los últimos meses las críticas al Gobierno sobre los asuntos económicos del país han sido constantes por las decisiones tomadas para afrontar la crisis. El desempleo, la confianza de los consumidores o la deuda pública son los pilares en los que se fundamentan las críticas. Sin embargo es fácil olvidar que buena parte de todos esos problemas no dependen de la gestión del Gobierno, sino que vienen de parte de las Comunidades Autónomas que representan casi la mitad del Presupuesto del Estado (42´1% del Presupuesto).
Es cierto que la situación económica actual se encuentra lejos de lo que se podría considerar razonable pero como suele suceder en estos casos la responsabilidad no se le puede achacar exclusivamente a una ente. En este caso, las críticas han de orientarse también a las Comunidades Autónomas que son en buena medida las que con sus excesivos gastos han llevado a la economía española a estar endeudada a los niveles actuales, ya que la deuda de las Comunidades Autónomas supera con creces a la de la Administración Central.

Fuente: Libro amarillo. Presupuestos Generales del Estado 2010
Así como no se puede culpabilizar de todo al Gobierno, también cabe una crítica: las previsiones de empeoramiento de la crisis para el próximo año siguen siendo bastante negativas y aun así el Gobierno ha presupuestado para 2010 un aumento en la dotación a las Comunidades, un 12´1% mayor que en 2009 (un aumento de 38.659,96 millones de euros hasta los 43.333,62 millones de euros). La contención del gasto debería haber sido mucho más estricta.

Fuente: Banco de España
Evidentemente la autonomía de las Comunidades en ciertos aspectos económicos se debe mantener en beneficio de todos pero quizá fuese necesario establecer ciertos protocolos de actuación, con antelación, para suavizar o hacer frente de manera más efectiva a situaciones como la actual, pues sería también en beneficio de todos, en la que el Gobierno tuviese mayores posibilidades de actuación para resolver las incidencias con mayor presteza.
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